
Por Miguel Peña (@mogulruido)
21 de febrero del 2025
Vamos a empezar esta conversación un poco lejos y probablemente avance de manera ligeramente desordenada, al final al cabo es solo una recopilación de opiniones acerca de algunos conceptos alrededor de este proyecto.
Abróchense el short, vamos a pegarnos un clavado.
Inglaterra y Estados Unidos son países que llevan muchos años con una industria de entretenimiento fuertemente estructurada, lo que representa un mayor acceso al arte y mayores recursos, consecuente a esa misma accesibilidad no es novedad que existen movimientos culturales/musicales que decadas despues llegan a la parte baja de américa donde son "tropicalizados.
En el ámbito musical pienso seguido en el ejemplo de los Apson, como los ponía dia con dia mi jefe en el carro, platicaba de cómo tomaban canciones del rock & roll gringo y realizaban covers en español pero reinterpretan totalmente la letra al punto de tratarse de otra cosa pero agregado al estilo de la agrupación, muchas veces terminaban con algo incluso más divertido o energético que la canción original.

Siento que esto sigue sucediendo pero de maneras más sofisticadas, alejándonos de los covers o las traducciones y entrando en materia de las esencias.
Habló de cómo consumimos contenidos pero ya no son solamente reversionados sino digeridos, empujados por nuestra garganta y paseados por nuestras experiencias, por nuestras localidades alejadas del primer mundo e influencias no anglo que lleva a los artistas a la creación de algo novedoso y más importante aún: nuestro.
Termina siendo nuestra propia película de acción, fuck Duro de matar, esto es Matando cabos.

En materia de rock, el último grito de la loba que tiene embobados a los music nerds es el Crank Wave, un movimiento musical que surge principalmente en UK e Irlanda, caracterizado por guitarras administradas de maneras ingeniosas pero que suenan a berridos, esquizofrenia, a violencia y un vocal que funge de maestro de ceremonias gritando como a punto de desmoronarse con letras cargadas de sustancia y cuestionamientos sociales. Pensemos en IDLES, Fontaines D.C. Viagra Boys, BCNR, etc.
Puro chuki.

Ahora, yo no sé mucho de Chile, pero sé algo de rock y esos perros saben hacerlo bien.
Existe una movida preciosa de bandas Chilenas haciendo música cabrona, he notado el común denominador de que en su mayoría las bandas más destacadas se enfocan mucho en la realización de álbumes, más que en el lanzamiento de singles, el tomarse el tiempo de cristalizar un concepto y un sonido antes de lanzarse trae su recompensa. Ya que para el momento que presentas un material al público ya has logrado definir una identidad para el proyecto en lugar de ir presentando canciones conforme van ocurriendo y buscando cohesión sobre la marcha.

A partir de esta premisa nace el proyecto de Asia Menor, cuando los integrantes se unieron para formar la agrupación esta tenía la intención única de componer música, no esperaban si quiera tocar en vivo, el objetivo era crear y documentar a través de la grabación.
Desde el inicio el objetivo era hacer álbumes, no sólo como una recopilación de canciones sino pensando en un material de larga duración con una narrativa, un viaje.
Llamó mi atención una manera de trabajar que comparte Jorge Scheuermann, vocalista de la banda en una entrevista con Musicarte. Habla de cómo en el proyecto han buscado sonidos que vayan acorde a las letras, se comenta que ha ocurrido que escribe una letra, luego como colectivo discuten y encuentran la manera de que la música suene al tema que narra lo escrito, es una forma complicada de componer pero esa es la clase de retos que estrechan el camino y empujan la creatividad, además les ha resultado increíble.
Miembros de la agrupación han comentado que parte de sus inspiraciones están basadas en bandas Inglesas de post punk como Gang of Four, XTC y The Pop Group y a su vez tienen referencias de movimientos británicos más actuales (evidenciado en la adaptación de Station Wagon de Shame en la versión de En El tercero durante el tema de Flores del naranjo).
Enola Gay, es el álbum debut de Asia Menor, nombrado así en referencia al avión bombardero que lanzó la primera bomba atómica sobre Hiroshima, que a su vez fue bautizado así en honor a Enola Gay Tibbets, madre del piloto del mismo. Desde el título ya nos va preparando para lo que vamos a escuchar. Algo catastrófico pero humano.

Rápidamente se convirtió un LP que adoptamos los emos, (porque nos encantan bandas como bloc party, el post punk y el emo revival tienen componentes similares: riffs epilépticos y viejos gritones), lleno de reflexiones acerca de la violencia, el amor y la condición humana.
Me agrado que tarde un poco en reconocer los tintes tomados de estas inspiraciones cuando recién los escuche, habla muy bien de su visión artística el pensar en esta inspiración inicial y ver como terminó sonando su primer material, siendo que uno primero se impacta con la rítmica violenta, los cambios constantes y las vocales con letras cargadas de emociones. de nuevo, por eso los midwesteros sentimos que Asia Menor nos pertenece (Uno de nosotros!, uno de nosotros!).

Además de válido diría que creo muy necesario establecer un rumbo basado en inspiraciones al inicio de un proyecto musical, pero es igual de importante no tener miedo a alejarte de ese objetivo inicial si el mismo proceso creativo te empieza a llevar a otra dirección.
Las letras pueden llegar a ser un poco crípticas aunque hay muchas alusiones evidentes a problemáticas sociales alrededor del album: La preocupación por el ambiente, la sociedad del cansancio y sospecho un par de referencias a la gentrificación de los espacios. pero en gran medida se siente como un corazón desparramandose, un mosaico de emociones que parpadean y desgarran la tela de la estabilidad, la única cosa con la que se me ocurre comparar la experiencia de escucharlos es con la manera de Charlie Kaufman de representar el subconsciente en películas como Pienso en el final o Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.

Cómo te hace encontrarte varado en un recuerdo que pensabas habías dejado atrás y de pronto vuelves a encontrarte en la calidez o el frío mas desalentador, en el coraje, la pequeñez y de un momento a otro puede llevarte a una memoria totalmente diferente, a un millón de fotogramas de distancia. De la esperanza a la desolación, del amor a la soledad.
Un paseo frenético por los lugares recónditos de la sinapsis.
Cuenta con una carga política que se expresa con pesar, las letras son poderosos poemas acompañados de bajos duros, sintetizadores acertados y liras que suenan a una manada de perros sueltos que entre que peleas, rasguños y mordidas casi sin darte cuenta se sincronizan formando un coro que le aúlla a la luna.
Su bomba madre, desde que empieza la tormenta de tarola y bombos en Patio junto a esos riffs math rockeros sabemos que se avecina un viaje energético rebosante de sentimientos.
Siento que la carta de presentación que yo usaría para introducir Asia Menor a cualquier persona seria La Naturaleza, esa mierda deberia estar en los libros de texto de las primarias. es un manifesto sensible y estrepitoso de la vida moderna, la preocupación por un mundo desmoronándose, de la autodestructiva condición humana, de amar y perder. Parte de lo confuso y frustrante de sentir el peso de un millón de cosas sin poder hacer nada al respecto, un viaje de aprender a dejar ir.
Con una mano en el corazón y de manera desgarradora, Asia Menor, te quiero tanto.

Si estás leyendo esto a tiempo Asia Menor comenzará a principios del 2025 su primera gira por México que incluye una fecha en Hermosillo, Sonora este 22 de Febrero en el London Pub, vale la pena no perdérselo.
Si alguno de estos comentarios te rasco el coco, un saludo.
